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PSICOMEDITACION
SINTESIS DEL CAPITULO 1
La Mente parlanchina
Los orientales suelen decir que la mente es una especie de “mono loco” que, para colmo, está ebrio. Es bien sabido que el mono, en general, se caracteriza por no estar quieto nunca; va saltando de árbol en árbol, corriendo de un lugar a otro, sintiéndose atraído por todo aquello en lo cual posa su mirada. Si a eso le agregamos la ebriedad y locura, veremos que es muy difícil que el mismo permanezca quieto y sin cometer ningún tipo de monerías.
La analogía que hacen los orientales sobre la mente y el mono tiene muchísimos años, lo que nos hace inferir que en el pensamiento oriental ya sabían sobre el comportamiento de la mente y las consecuencias que la misma podía ocasionar.
La gente me comunica de diferentes formas, lo que sería esa Mente Parlanchina; siendo las expresiones más comunes las siguientes:
1) Ese otro yo me tiene mal.
2) No puedo controlar mis pensamientos.
3) Hay algo más fuerte que yo.
4) Un parloteo en mi cabeza me hace sufrir.
5) Siento que mi mente está siempre en otro sitio.
6) No consigo concentrarme.
7) Imagino demasiado.
8) Me es muy difícil vivir el aquí y ahora.
9) En mi cabeza siempre hay dos que se pelean.
10) Pienso en situaciones dolorosas que ya pasaron.
La Mente Parlanchina es tan poderosa que en realidad el ser humano no tiene una Mente Parlanchina, sino que la Mente Parlanchina lo tiene a él.
La naturaleza de la mente es ser pura contradicción. Esto significa que la mente está en estado de oposición, dando lugar a lo que podríamos llamar conflicto interno o intrapsíquico. Por lo tanto, cuando una de las partes de la mente o fragmentos que la componen (como por ejemplo: pensamientos, imágenes, representaciones o emociones) buscan solucionar el conflicto, lo que se va a producir es el incremento del mismo como consecuencia de la lucha entre las partes, acarreando un mayor sufrimiento.
El sufrimiento del ser humano es uno de los motivos en los cuales me interesa profundizar y considero que a la mente le atañe muchísima responsabilidad en todo esto.
Si nos detenemos un poco a observar el mundo, veremos que existe un progreso de tipo técnico o tecnológico en distintas áreas de las ciencias, ya sean la medicina, física, cibernética, biología, química, etc. No podemos negar que en los campos científicos se ha progresado o evolucionado notablemente. Sin embargo –en esto estoy muy de acuerdo con el sabio oriental Krishnamurti, cuando dice que no ha habido una evolución a nivel del comportamiento del hombre– basta con escuchar la radio, ver la televisión o leer el periódico para darse cuenta hacia dónde se dirige el mundo. Día tras día percibimos que en el mundo entero se producen guerras, robos, asesinatos, secuestros y violaciones que no se acompañan con el gran desarrollo tecnológico. Podemos inferir que este desarrollo no se da de igual modo a nivel psicosocial.
Para poder entender todo esto uno podría preguntarse ¿cómo se origina una conducta?
Lo primero que podría responder es que para que haya una conducta o comportamiento, tiene que haber previamente un pensamiento o una imagen. Esto nos va indicando que el pensamiento no sólo se utiliza al servicio del progreso tecnológico, sino también con fines destructivos.
Si tratamos de percibir lo más claramente posible, podemos dar cuenta de que en nuestro mundo la mayoría de los objetos que en el mismo habitan, estuvieron en algún momento en el pensamiento de alguien. Por ejemplo, la PC que me permite procesar textos, tuvo su origen en la mente de algún creador cibernético. Es evidente que hay cosas que el pensamiento no ha creado, como ser una montaña, las estrellas, el planeta Tierra, etc. Pero si por un solo instante dejásemos de lado la naturaleza, veríamos que todo lo que hay en la Tierra es una consecuencia directa de nuestro pensar.
Se podría decir que pensar es de alguna manera una interpretación de lo que es; esto quiere decir que muchas veces lo que es o los hechos, no son tan importantes como nuestra interpretación sobre los mismos. Puede suceder que a una persona le hayan robado el auto e interpreta este hecho como una situación desagradable, pero después cobrará un seguro, por lo que su estado de ánimo –si bien no es óptimo– le permite seguir sus actividades cotidianas sin mayores inconvenientes. Sin embargo, a otro individuo se le puede haber roto una taza de té del juego de porcelana y esto le provoca una gran perturbación, debido a que interpretó este hecho de otra manera, ocasionándole muchas dificultades en sus actividades diarias.
Epícteto, que era un filósofo estoico, nos decía: “El mundo no es por lo que pasa, sino por lo que pienso de lo que pasa”. Su mensaje nos estaba diciendo que vamos tener mayor o menor paz interior, de acuerdo a las interpretaciones que hagamos sobre el mundo.
Sabemos que es muy difícil percibir el mundo tal cual es, debido a que la mayoría de las veces –por no decir casi siempre– proyectamos nuestros pensamientos sobre éste. Ya decía el español Ramón de Campoamor:
En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
El poeta, por medio de la danza de sus palabras, nos está expresando que podemos ver solamente a través de pantallas y que las mismas están formadas por imágenes, pensamientos, sentimientos... En realidad, es como si a nuestros ojos de manera continua, les pusiéramos diferentes lentes de colores que se van cambiando sucesivamente.
Qué importantes son las palabras de Krishnamurti, cuando nos dice que es esencial que comprendamos profundamente la naturaleza de nuestro pensar, debido a que la mayoría de los problemas son creados por el pensamiento.
Se puede palpar a las grandes crisis sociales, como la consecuencia de una desarmonización interna. Basta ver las injusticias sociales, los enriquecimientos excesivos por parte de algunos y a la vez el excesivo empobrecimiento de otros, que trae como consecuencia más gente en el mundo que no tiene qué comer. Mueren niños que no tienen cubiertas sus necesidades primarias. Es importante hacer una clasificación de las necesidades del ser humano, para poder entender su posibilidad de desarrollo.
Necesidad Primaria: Es una necesidad de tipo básica, donde lo que se requiere en primer lugar es amor, alimento, vestido, un hábitat, educación mínima, etc.
Necesidad secundaria: Encontramos la enseñanza media y la universitaria, la posibilidad de acceder a un buen empleo, tener una posición económica estable, proyectos, viajes, búsqueda de la pareja, posibilidad de tener hijos, etc.
Necesidad Terciaria: Se produce cuando las necesidades primarias y secundarias han sido satisfechas y el ser humano tiene la necesidad de trascender en la vida o darle un sentido. Sin entender nuestro mundo psíquico, el mundo exterior seguirá siendo caótico.
Si retomamos lo que veníamos hablando sobre la importancia del papel del pensamiento en nuestras vidas y tenemos en cuenta la sabiduría oriental, no debemos olvidar algunas verdades que Buda, el iluminado, solía decir: “somos lo que pensamos”, “todo lo que somos surge con nuestros pensamientos”, “con nuestros pensamientos construimos el mundo”, “tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos, etc. Este maestro tenía un profundo conocimiento interior y estaba enfocado en no producir más sufrimiento innecesario.
Creo pertinente hacer una distinción entre el dolor y el sufrimiento. Cuando hablamos de dolor, generalmente nos referimos a todo lo que se vincula con lo físico, pudiendo ser un dolor de muelas, un malestar estomacal, etc. En cambio, el sufrimiento se encuentra estrechamente relacionado con nuestras emociones, sentimientos, imágenes y pensamientos. Resulta evidente que el sufrimiento es algo muy personal y de tipo cualitativo. Cada persona lo va a sentir a su manera, por eso es muy difícil poder cuantificarlo.
Pero existe un sufrimiento que se caracteriza por ser innecesario, debido a que puede evitarse. Este tipo de sufrimiento se alimenta de situaciones o hechos del pasado, dándole vida en el presente, así como también anticipando un futuro sombrío y sufrido.
En el sufrimiento innecesario nos enredamos en la búsqueda de situaciones pasadas que nos generaron mucho sufrimiento y producimos una reactivación del mismo. Sería en última instancia un volver a sufrir, pero ahora.
Cuando proyectamos o anticipamos un futuro con mucho sufrimiento, estamos adelantando algo que no sabemos si va a ocurrir. A la mente no le importa si va o no va a suceder, dado que vive esa anticipación del futuro como si fuera un hecho. Ya sea que nos quedemos enredados en el pasado o proyectemos un muy mal futuro, existe una constante en ambas situaciones: NO VIVIR EL AQUÍ Y AHORA. El sufrimiento innecesario no puede subsistir en el aquí y ahora, porque necesita de sufrimiento pasado o anticipación imaginaria de sufrimiento futuro.
Al focalizarnos en el presente se nos caen algunos sufrimientos innecesarios, que sólo servían para esclavizarnos y sacarnos nuestra energía vital. Recordemos que podemos recurrir al pasado cuando sea necesario en el presente, dándole el valor apropiado. El futuro no ha venido todavía; lo que podamos pensar sobre lo que va a venir, forma parte de nuestro mundo imaginario.
Preocuparnos es anticiparnos a algo que todavía no ha sucedido, pero ocuparse es actuar en el momento adecuado. Por eso, en la medida en que nos ocupemos de lo que nos sucede en el Aquí y Ahora, muchos de nuestros sufrimientos innecesarios empezarán a abandonarnos.
Podremos seguir planificando actividades, sin quedar atrapados en sufrimientos pasados ni en preocupaciones por el futuro.
PSICOBELLEZA
Síntesis del capítulo 1
¿Qué es la Psicobelleza?
Sabemos que del sol emanan distintos rayos de luz, algunos se oponen entre sí, sin embargo,
la unión de todos constituyen la totalidad de la energía solar. De la misma manera, el hombre holístico tiene diferentes elementos en su interior que al unirse forman un hombre total, que piensa, siente y actúa de manera integrada. Es decir, cada ser humano tiene diferentes facetas que a veces, aparentemente, están en oposición pero si uno puede integrarlas en vez de reprimirlas, son muy similares a los rayos del sol.
Compartiendo esta visión holística o integradora de la persona, mi esposa Viviana y yo nos unimos hace ya muchos años trabajando desde la Psicología y la Belleza, para mejorar la calidad de vida del ser humano. A esa particular fusión la denominamos “Psicobelleza,”, concepto que implica comprender a la persona desde dos ámbitos: el de la Extrapiel (de la piel hacia fuera = cuerpo) y el de la Intrapiel (de la piel hacia adentro = psique o psiquis). Lo que está continuamente en contacto con el mundo exterior es la Extrapiel, mientras que la Intrapiel está vinculada con el mundo interior. Ambas se encuentran totalmente interconectadas, por lo que forman una mutua retroalimentación. Cuando hablamos de la Extrapiel nos referimos a todo lo que podamos hacer con el cuidado de nuestro cuerpo a nivel físico.
Sabemos que el cuerpo no puede eludir el proceso de nacimiento, crecimiento, desarrollo, envejecimiento y muerte. El cuerpo necesita ser atendido mediante una dieta adecuada, gimnasia o trabajo físico, una respiración apropiada (para facilitar al organismo una buena oxigenación e incremento de la energía), cuidado de la piel y autoobservación postural (formas de desplazarse o sentarse, garbo o elegancia). Podemos, si atendemos adecuadamente nuestro cuerpo, extraer un sinfín de posibilidades, sin pretender ir más allá de lo que naturalmente nos puede dar. La Belleza es una herramienta fundamental en el ámbito de la Extrapiel.
En el área de la Intrapiel nos encontramos, aparentemente, con un mundo diferente al de la Extrapiel. Sin embargo, ambos están profundamente vinculados, ya que se nutren uno del otro. Las emociones, los sentimientos, pensamientos, imágenes, fantasías, angustias, ansiedades, miedos y otros tantos componentes psicoafectivos que forman parte de este mundo de la Intrapiel, producen una poderosa influencia en el cuerpo o soma, término que proviene del griego. Nuestro lenguaje o posición corporal afecta directamente en lo mental, de la misma manera en que la parte psíquica influye sobre el cuerpo. El simple hecho de mantener la columna vertebral erguida, modifica nuestra percepción del mundo -no es lo mismo ir por la vida juntando monedas del piso caminando encorvado, que caminar erguido- ; esto no sólo tiene un impacto en lo visual que en el último caso se refleja en la elegancia postural, sino también una importante incidencia en lo psíquico. En este caso, el hecho de mantener la columna erguida e incluso, respirar adecuadamente generará un estado de ánimo diferente, ya que el cuerpo actúa sobre las emociones. Por ejemplo, cuando una persona se encuentra nerviosa tiene una respiración muy alta (desde el pecho). Si uno quiere calmar el nerviosismo, seguramente va a sentirse aun más nervioso. Pero si de repente modifica la respiración alta y la trata de hacer baja (desde el diafragma) es muy probable que ese estado de nerviosismo empiece a ceder porque no se puede sostener con una respiración diafragmática o baja. Esto nos muestra la influencia que tiene lo físico sobre lo psicológico.
Definimos entonces a la Psicobelleza como un instrumento que permite mejorar nuestra forma de vida. Este término une la Psique, (el alma, todo lo que pensamos, sentimos, imaginamos y parloteamos internamente) con la belleza (nuestro cuerpo como carta de presentación, la presencia corporal, la posición de la columna, el estado de la piel, el cabello, la proporción de nuestra figura, nuestro semblante, etc.).
La Psicobelleza simboliza para nosotros un estilo de vida, es por eso que tomamos en cuenta
cinco ideas o conceptos que cito en mi primer libro, Psicomeditación, como los indicadores
más importantes para alcanzar la armonía en nuestro vivir cotidiano. A continuación desarrollaremos los cinco conceptos:
1- La Importancia de lo que Ingerimos
SOMOS LO QUE COMEMOS
Generalmente no somos conscientes de la forma en que comemos, ni qué clase de alimento ingerimos. Una observación minuciosa sobre nosotros mismos, nos hará reflexionar sobre las consecuencias que una ingesta indiscriminada tiene para nuestro organismo. Las dos fuentes de alimentación de nuestro cerebro son: el oxígeno, que lo obtenemos en el acto de respirar, y la glucosa, que la recibimos por medio de la ingesta de alimentos.
2- La respiración adecuada
Respirar es vivir. Esta verdad milenaria merece ser transmitida. No prestamos atención a la forma en que respiramos, salvo que tengamos algún inconveniente en las vías respiratorias.
Es importante destacar que hay cuatro tipos de respiración:
Respiración Alta
Es denominada también respiración clavicular, debido a la utilización de la parte alta de nuestro pecho para respirar. Algunos la nombran “respiración del collar”, ya que es típica de la mujer que al respirar con la parte más alta de su pecho produce un movimiento bajo el cuello, precisamente en el área donde suele caer el collar. Esta respiración es la peor de todas, debido a la poca oxigenación que produce.
Respiración Media o Intercostal
Esta respiración media es más característica del hombre. En este tipo de respiración, el ingreso de oxígeno es un poco mayor que en la alta. Se distingue de la anterior, por el movimiento ejercido de la caja torácica.
Respiración Baja o Ventral
Otra forma de nombrarla es respiración diafragmática. Supera considerablemente a la alta y a la media o intercostal, debido a la incorporación de mayor cantidad de oxígeno, lo que produce un “masaje” en los órganos y vísceras. Esta respiración es ideal para lograr una buena relajación psicosomática. Cuando inhalamos (siempre por la nariz), tratamos de mantener una leve tensión en la musculatura abdominal, llevando el aire hacia nuestro abdomen, y luego, al exhalar (si lo hacemos por la nariz, nos relajaremos con más facilidad) se contraen los músculos abdominales, relajándose el diafragma. Un error común es pretender inflar el abdomen como si fuera una pelota. Por eso al inhalar con cierta tensión muscular, evitamos que se infle en exceso. Esta respiración es muy recomendada por los profesionales de la salud para relajar el sistema nervioso.
Respiración Completa
Es la mejor de los cuatro tipos de respiración, dado que utiliza la totalidad de la capacidad pulmonar y por este motivo el cuerpo recibe el mayor de los beneficios. Es conocida también como Respiración Completa Yogui y logra integrar los tres tipos de respiraciones anteriormente mencionados, involucrando mayor cantidad de órganos y vísceras en el proceso respiratorio, lo que produce un mejor rendimiento y armonización psicofísica.
3- La Gimnasia Cotidiana
Es muy beneficioso el movimiento corporal. El Hatha Yoga, por ejemplo, genera mayor flexibilidad ósea y muscular. Este tipo de yoga pone énfasis en el aspecto físico o corporal, pero también ayuda en la parte mental. Se trabaja con posiciones, llamadas “asanas”, que de alguna manera permiten una mayor flexibilidad al cuerpo. Los orientales suelen decir que la edad de una persona está relacionada a la flexibilidad de su columna vertebral. Por ende, cuanto más flexibles seamos, más jóvenes seremos. La relación es muy sencilla: cuando un bebé nace tiene una gran flexibilidad. Si levantamos a un recién nacido veremos que se le mueve la cabeza para todos lados. Este movimiento habla de la vida, porque la vida es flexible. Sin embargo, cuando una persona muere vemos el rigor mortis, la persona está totalmente dura. Esta analogía es interesante puesto que nos muestra que cuando estamos rígidos, estamos viejos; muertos. Y esto no sólo aplica al aspecto corporal, sino también a lo mental, puesto que una mente rígida o estrecha, también está muerta.
Recomendamos que cada persona elija la disciplina corporal con la que se sienta más cómoda. Cualquier tipo de gimnasia que vaya de acuerdo con lo que necesitamos y deseamos es la que nos servirá. La necesidad está relacionada con lo biológico o con lo que el cuerpo requiere. Por ejemplo, la sed es una necesidad y se sacia tomando agua. Pero cuando quiero tomar un refresco determinado y no otro, ya estamos hablando de deseo y está vinculado a lo psicológico.
Nuestro cuerpo o “casa de carne”, es el instrumento o el medio que facilita la expresión de lo que somos en todo momento. Con esto queremos decir que sin el cuerpo no podríamos manifestar los diferentes estados de ánimo por los que pasamos diariamente. Por eso, cuerpo y mente o mente y cuerpo son como dos caras de una misma moneda. Lo que se siente en la mente se manifiesta en el cuerpo y viceversa.
4- El Pensamiento positivo
Los pensamientos positivos son los que se caracterizan por brindarnos mayores beneficios, no sólo en el área de la salud, sino en todos los aspectos de nuestra vida. Las ideas o representaciones conscientes o inconscientes son las que producen muchas de nuestras conductas. La mente es una especie de zoológico. Los animales que lo habitan son los pensamientos y algunos de ellos son extremadamente peligrosos. Resulta imperioso percibir los pensamientos peligrosos o destructivos para no quedar atrapado en ellos. Tal como explico en el libro Psicomeditación hay pensamientos que son muy tóxicos y que se asemejan, por su peligrosidad, a lo que podría ser una mamba negra, una de las serpientes más venenosas del mundo. Si por casualidad nos topáramos con una mamba negra, seguramente haríamos algo para evitar que nos pique. De la misma manera es fundamental percibir la toxicidad que poseen ciertos pensamientos para poder soltarlos o abandonarlos y no identificarnos con ellos. Esto nos llevará a no enredarnos con pensamientos tóxicos o venenosos que nos conducirán inevitablemente a un sufrimiento innecesario.
5- La Meditación
Estamos convencidos de que la meditación es tan importante como lo es respirar y alimentarse. Para nosotros, meditar es la posibilidad de aquietar nuestra mente “parlanchina” o “mono loco”, la voz que habla en nuestra cabeza. De esa manera, tanto el cuerpo como la mente encontrarán su propia armonía. Resulta necesario tomarse un tiempo diario para meditar y adentrarse en las profundidades de nuestro ser. Muchas personas suelen decir que no tienen tiempo para meditar, pero esto es una excusa. El día tiene 1440 minutos, de modo que si en verdad no tenemos ni tan siquiera 15 minutos diarios para meditar, que representan el 1 por ciento del día, será el momento de preguntarnos : ¿Qué está pasando con nuestras vidas?
Existen diversas técnicas de meditación, y a través de la percepción vivencial conseguiremos descubrir la que mejor se adecua a nuestra personalidad. Cabe señalar que la percepción vivencial se refiere a cuando la persona toma conciencia de lo que está viviendo en el aquí y ahora, contrario a la experiencia, que tiene que ver con eventos que ocurrieron en el pasado.
La dualidad mente-cuerpo, donde el cuerpo se maneja por un lado y la mente por otro, fue establecida por el pensamiento del filósofo y matemático francés, Descartes y sigue pesando en la actualidad. Sin embargo, nuestra concepción no es dualista como la suya, sino Holística o Integral.
Nosotros vemos al ser humano como una unidad y, por ende, es mucho más que la suma de las partes o fragmentos. Una de las bases teóricas para afirmar que el cuerpo no está separado de la mente o las emociones la encontramos en los planteamientos del psicólogo norteamericano William James. Basándose en la Teoría de la Emoción, James nos dice que lo corporal ocupa un lugar fundamental en relación con lo emocional, y si somos capaces de dominar las expresiones corporales, lo haremos de igual modo con las expresiones emocionales. Sostiene que ante la percepción de algún acontecimiento excitante, lo primero que reacciona es lo corporal y luego lo emocional. Frente a un factor o estímulo excitante (por ejemplo, toparnos con un animal salvaje como podría ser un león o un tigre), no reaccionamos anteponiendo la emoción, (tener miedo) a la acción (salir corriendo o saltar), sino todo lo contrario, La primera manifestación es una reacción corporal (correr, saltar, etc.) y luego interviene el aspecto psicoemocional (angustia, miedo, etc.).
Decimos entonces, que hay un vínculo indisoluble entre cuerpo-mente y mente-cuerpo. Por lo tanto, cualquier cambio que produzcamos en nuestro exterior o extrapiel, actuará en nuestro interior o intrapiel, del mismo modo que cualquier modificación interna o intrapiel, tendrá un efecto en nuestro aspecto externo.
Se suele decir que el cuerpo no miente, para verificar esta afirmación vamos a reflexionar sobre la siguiente historia:
Juan y Pedro se encuentran en un bar para charlar. Comienzan a platicar sobre sus vidas y Juan le cuenta a Pedro que se compró un carro alemán último modelo. Este comienza a hablarle a su amigo de las bondades del carro. Al terminar su discurso, lo invita a dar una vuelta en esa fabulosa máquina. Pedro acepta la invitación y juntos disfrutan de dicho paseo. Al despedirse, Pedro le da con su mano derecha un apretón de manos a Juan y sin darse cuenta mantiene el puño de la mano izquierda fuertemente cerrado, como si quisiera darle un golpe a Juan.
Cuando Pedro empieza a recordar esa situación, vienen a su mente pensamientos de ira, envidia y celos hacia su gran amigo. Era evidente que él no quería pensar en eso, pero su cuerpo pudo expresar lo que realmente sentía. Es por eso que muchas veces, la simple observación del lenguaje corporal de una persona nos dice mucho más que todo aquello que
nos está comunicando verbalmente.
Podemos encontrar dos maneras de comunicarse: a) Comunicación verbal y b) Comunicación preverbal o corporal
a) Comunicación verbal:
Se caracteriza por la utilización de las palabras y símbolos
con sus diferentes interpretaciones.
La comunicación verbal es la que hacemos los seres humanos a través de símbolos y palabras. Cuando un niño nace, inmediatamente la madre o quien cumple la función materna o paterna se
comunica con él a través de la palabra. Por ejemplo, si el niño llora, le puede decir: “¿Te duele la pancita?, ¿Tienes gasesitos?”, son formas de descifrar a través de la palabra lo que le pasa al niño.
Los seres humanos estamos atravesados por la palabra, esto quiere decir que la palabra nos vino de un otro (mamá, papá, abuela, etc).
En mi caso, cuando yo nací, ¿quién me introdujo la palabra? A mi me empezó a hablar mi mamá, mi tía, mi papá, y yo empecé a hacer lo mismo con mi hijo. Por eso la palabra se va transmitiendo de generación en generación. Esta es una comunicación verbal o de tipo simbólica, ya que las palabras son como símbolos que se refieren a diferentes cosas.
b) Comunicación preverbal o corporal:
Hay otra comunicación que yo diría que también es bastante profunda porque dijimos que cuando el bebe nace, al principio, él no tiene palabras. Se las está dando la madre, el padre, la nana, quien lo cuida, o quien lo cría.
El cuerpo es el instrumento de este tipo de comunicación, que se manifiesta a través de gestos, posturas, movimientos corporales, expresiones faciales, etc. Podemos decir que hay movimientos corporales que el sujeto tiene que son una especie de lenguaje gestual, lenguaje del cuerpo o “body language”, como se le conoce comúnmente en la actualidad. A esto también se le llama lenguaje preverbal o corporal, debido a que es anterior al verbo o la palabra. A veces puede pasar que ese lenguaje corporal discrepa con lo que la persona nos está exteriorizando verbalmente. La persona, por ejemplo, nos está diciendo: “¡que lindo está ese cuadro!” y a lo mejor su lenguaje corporal está mostrando que no siente que sea tan lindo.
Una vez vino a mi consultorio una mujer que me decía: “Yo no tengo ningún problema. Estoy muy bien.” Al escucharla pensaba cuál era el sentido de la consulta. Sin embargo, la señora tenía los brazos plenamente cerrados y las piernas como si fueran un gran candado. Su postura me comunicaba algo así como: “no vas a poder entrar en mi interior”. Sus palabras me decían que no había mucho problema y nada importante que comentar, pero, por otro lado, el cuerpo indicaba que iba a mantener bien custodiado lo que realmente le pasaba. El lenguaje preverbal comunica cuestiones profundas, emocionales, que podemos disimular a través del lenguaje verbal.
El hombre holístico dice algo simbólicamente, o a través de la palabra y acompaña su comunicación con un lenguaje preverbal o corporal acorde a su mensaje. Y ahí estamos de nuevo ante un hombre integrado; un hombre total. Generalmente esto no sucede. La mayoría de las personas están fragmentadas o divididas. El lenguaje de nuestros cuerpos contradice muchos de los mensajes que decimos con las palabras y los gestos. Sería interesante tomar consciencia de eso.
Cuando lo podemos descifrar, este “body language” nos dice lo que verbalmente (o a través de la palabra) no podemos, o no queremos expresar. Nos expresamos continuamente con nuestro cuerpo, más allá de nuestra propia voluntad. Desde este punto de vista, no podemos dejar de decir nuestra verdad. Nuestro cuerpo refleja o manifiesta lo que realmente nos está pasando. A veces es necesario saber mirar, para poder descubrir lo que hay detrás de nuestros gestos, ademanes y movimientos corporales.
Si pensamos y sentimos de una forma, mientras actuamos de otra manera, vamos a tener un conflicto interior, producido por nuestra división o fragmentación. Esto va a verse manifestado en el mundo exterior.
Me gustaría nombrar lo que algunas personas suelen decir respecto a la división interna o fragmentación y que es muy común escuchar en el consultorio:
- Quiero estar en paz y no lo logro.
- Necesito armonizar mi vida.
- No logro sentirme bien conmigo mismo.
- Siempre tengo problemas.
- ¡Estoy harto de sufrir!
- Quiero hacer una cosa, pero hago otra.
- Siento que mi vida es un desastre.
- Siento que me falta energía.
- Muchas veces no sé hacia dónde voy
Todo lo que la gente expresa en las frases citadas anteriormente representa una verdadera falta de armonización en sus vidas. Los seres humanos estamos en la búsqueda de esa totalidad e integración, pero ese estado de paz no se puede comprar en el mercado.
La semana pasada observé, por televisión, cómo un edificio de más de quince pisos era derrumbado por técnicos en explosivos. Ellos explicaron que a ese fenómeno se lo llamaba implosión. Inmediatamente, me puse a pensar en el tiempo que habían demorado en la construcción de ese edificio. Sin embargo, no les llevó más que algunas horas para que el edificio se desmoronara como un pequeño castillo de arena. Esto me produjo la siguiente reflexión:
Destruir es muy fácil y puede no llevar mucho tiempo,
pero construir no es sencillo y nos lleva toda una vida.
Construir un edificio puede llevar ocho meses, nueve, o más de un año. Si le haces una implosión puedes destruirlo en pocas horas. Como en esta analogía, vemos que el proceso de construir es paso a paso, mientras que la destrucción puede ser inmediata. Uno puede patear el tablero; destruir en cuestión de segundos algo que costó mucho tiempo.
Necesitamos construir y trabajar arduo para conseguir nuestra armonía. Por eso en Psicobelleza le ponemos mucho énfasis a la totalidad o integridad, que se puede ver reflejada cuando existe una verdadera comunión entre nuestra forma de pensar, sentir y actuar.
La Psicobelleza simboliza en ese sentido, al ser humano integrado, en un equilibrio dinámico (en movimiento). Ese equilibrio es similar al de aquel funambulista o equilibrista que trabaja en el circo y camina por una cuerda a grandes alturas. Comienza a balancearse de un lugar a otro, tratando de encontrar constantemente el punto medio. Ese punto medio o central no es fijo sino dinámico, y representa la búsqueda permanente del autoconocimiento. Dicho autoconocimiento, consiste en saber cuáles son nuestras verdaderas necesidades corporales, psíquicas, sociales y espirituales.
El único y verdadero equilibrio estático que existe para mí es la muerte. Esto significa que continuamente estamos teniendo un movimiento para un lado y para el otro. Porque la vida es un cambio permanente. Por eso esta constante búsqueda de equilibrio que vemos en el ejemplo del funambulista. El equilibrio estático existe bajo tierra. Entonces este modelo de hombre que planteamos se mueve de un lugar a otro. Por eso es un hombre dinámico y está buscando ese autoconocimiento de forma permanente. Es algo parecido a lo que decían los grandes maestros: “estar alerta y estar conciente es algo constante” porque sino caemos en la ignorancia de quienes somos.
Los grandes sabios y maestros de la antigüedad nos han recordado la importancia de conocernos mediante el proceso de la autoobservación no solamente en nuestra mente, sino también en nuestro cuerpo. Los antiguos yoguis ya sabían del valor que tenía la meditación. A través de muchísimos años de experiencia habían vivenciado que al estar en una postura o asana de meditación, la mente comenzaba a serenarse, produciendo una profunda calma. Por eso podemos inferir que el exceso de movimiento corporal, nos está indicando la posibilidad de un gran torbellino interno. Una de las formas que los yoguis utilizaban para detener los movimientos corporales y los pensamientos, era el Pranayama o control de la respiración, que mencionamos anteriormente. En realidad era mucho más que un mero control de la respiración, dado que existía además un gran despliegue de energía. La palabra Prana significa energía y yama es control de la energía. Entonces cuando hacemos ejercicio respiratorio, no es solamente ejercicio que puede oxigenar bien todo el sistema respiratorio, los pulmones, el corazón, sino que además hay un despliegue de la energía vital. Esta energía vital tiene diferentes nombres. En la India le llaman Prana. En Japón se le llama Ki, mientras que en China se le denomina Chi; en Oceanía, se le conocía como Maná y en el Psicoanálisis se le llama libido. Cuando el cuerpo no tiene movimientos innecesarios, la meditación es más profunda y se genera muchísima energía. El origen de esta energía se encuentra en el silencio interior. Entonces, el Pranayama es más que un mero ejercicio de control respiratorio y un gran despliegue de energía.
No nos olvidemos de tener siempre muy presente la importancia de los pensamientos y las imágenes, para aprender a desechar o descartar aquellos que son nocivos o perjudiciales para nuestra paz interior.
Recordemos diariamente lo que un gran maestro decía:”Uno es lo que piensa y cree que es”. Esto quiere decir que no importa si es o no es verdad lo que uno
piensa. El hecho de creer algo que uno piensa hace que eso se convierta en verdad. El cuerpo va a reflejar eso que nosotros estamos pensando más allá de que no sea real. Por ejemplo, si pienso que puedo tener un accidente, al conducir por el expreso seguramente mi cuerpo puede representar un nudo en la parte del plexo solar, o puedo tener tensión nerviosa, mi rostro se puede endurecer.
El cuerpo está tomando la forma que la mente está pensando aunque eso no sea verdad, basta con creerle para que el cuerpo se manifieste de la misma manera que la mente lo piensa.

