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Creer, pero hacer
- Por Roberto Tirigall
- Publicado 08/4/2008
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Roberto Tirigall
Roberto Tirigall se graduó como Psicólogo en el año 1991 e hizo su experiencia Clínica en el Hospital Braulio Moyano y José T. Borda, en Argentina, desde 1994 hasta 1999. A partir del 1996 se dedicó a la enseñanza en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Salud Mental y en la Universidad Abierta Interamericana, en la cátedra de Psicología, donde permaneció como profesor hasta el año 2001. Obtuvo su capacitación en Hipnosis Clínica y con posterioridad en las Técnicas de Meditación. La búsqueda de la integración de pensamiento occidental y oriental lo hizo desembocar en lo que hoy denomina PSICOMEDITACION. Actualmente vive en San Juan de Puerto Rico, y dirige talleres, seminarios y conferencias.
Ver todos los artículos escritos por Roberto TirigallLa importancia de la fe acompañada de acción
“Se puede depositar la fe en lo que sea, pero la fe sin hacer nada ocasiona sufrimiento”, destacó Tirigall.Como ejemplo, el psicólogo dijo que si una persona prende una vela para que le llegue una pareja pero apenas socializa, no tiene amistades ni una página en MySpace y no se le ve el pelo por Facebook, es poco probable que pueda encontrar a alguien.Y ahí viene el problema.
“Si se queda en prender una vela, si no hace nada, cuando vea que no se produce eso que desea se va a sentir mal”, reiteró.Lo mágico, según Tirigall, cautiva desde la niñez, cuando nos creemos que se puede tapar el sol con la mano, pero ese razonamiento infantil debe evolucionar en la adultez.El pensamiento abracadabra, creer que la afirmación por sí sola hará el cambio, no es saludable. “La persona es responsable de hacer el cambio. No vale el abracadabra si no se empuja la puerta. Eso es para los niños”, analizó.“La fe como objetivo es bueno. Es sano tener fe, pero hay que saber dónde la pongo”, abundó el psicólogo, quien advirtió del peligro de caer en las garras de personas estafadoras.
“Cuando la gente está desesperada se vuelve vulnerable. Lo peor es que le creen a cualquiera”.Para el conferencista, confiar en los aceites, baños, velas y hasta “trabajitos espirituales” no está mal porque tener fe ayuda. El problema, dijo, “es no hacer nada para que cambie en el orden de lo real”.“Con fe y acción se puede potenciar lo que se desea en el mundo exterior. Si se acompaña la estampita y la petición con conducta, entonces es posible que se le realice”, finalizó el autor de “Psicomeditación”.

