Síntesis de la nota deAurora Rivera del periódico Nuevo Día de febrero de 2007 "Pasos para no sufrir en vano", donde nos detalla el pensamiento del psicólogo Roberto Tirigall, autor de Psicomeditación. 
El psicólogo cree que cuando se piensa en algo que produce sufrimiento sin hacer nada más al respecto, el resultado es simplemente generar sufrimiento innecesario.
Tirigall propone un proceso que consta de cinco pasos. Éstos deben iniciarse una vez la persona decide no continuar con una relación, y completarse uno tras otro en el orden propuesto; uno conduce al otro.

“El esfuerzo para sacarnos algo de la mente nos conduce a un mayor sufrimiento”.


No esforzarse en olvidar

“Cuando más intentamos olvidar algo, más lo recordamos. Es por esta razón, que el esfuerzo para sacarnos algo de la mente nos conduce a un mayor sufrimiento. Es necesario dejar que los pensamientos e imágenes circulen por la mente sin tratar de modificarlos".
Cerrar una situación permite abrir otras

“Supongamos que en estos momentos decido enviar un 'mail' a un primo. Comienzo a escribirlo, pero suena el teléfono y empiezo a hablar con esa persona. Al rato la mente me va a decir que termine el 'mail', esto sucede porque a la mente no le gusta tener cosas pendientes. En este caso, para no tener algo pendiente y cerrar la situación puedo terminar el 'mail' y enviarlo, o puedo no enviarlo. Si lo dejo escrito a la mitad me va a seguir dando vueltas en la cabeza".
Soltar el pasado para vivir el ahora
“Muchas veces solemos revivir situaciones pasadas o anticipar imaginariamente un futuro que no se ha producido. Es necesario recordar que lo más importante es vivir el aquí y el ahora, por eso hay que ponerle plena atención a lo que hacemos".
Estar solos para saber qué queremos

“Ya cerré la relación, no me esfuerzo en recordar, vivo el aquí y ahora, y ahora estoy solo.
La soledad puede servirnos para cobrar conciencia de quiénes somos y de lo que queremos lograr en la vida".
Recordar que todo cambia
“Nada se mantiene de forma permanente, todo cambia continuamente. Hay que aceptar los cambios de la vida de la misma forma que aceptas que el día se convierte en noche, o un día soleado en lluvioso".