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¿Qué es la Psicobelleza?
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Roberto Tirigall

Roberto Tirigall se graduó como Psicólogo en el año 1991 e hizo su experiencia Clínica en el Hospital Braulio Moyano y José T. Borda, en Argentina, desde 1994 hasta 1999. A partir del 1996 se dedicó a la enseñanza en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Salud Mental y en la Universidad Abierta Interamericana, en la cátedra de Psicología, donde permaneció como profesor hasta el año 2001. Obtuvo su capacitación en Hipnosis Clínica y con posterioridad en las Técnicas de Meditación. La búsqueda de la integración de pensamiento occidental y oriental lo hizo desembocar en lo que hoy denomina PSICOMEDITACION. Actualmente vive en San Juan de Puerto Rico, y dirige talleres, seminarios y conferencias.

 
Por Roberto Tirigall
Publicado en 01/17/2008
 



Psicobelleza, un camino hacia la auténtica belleza, es una guía de prevención de salud, tanto en el área psíquica o mental, como en el área somática o corporal.
Este revolucionario método de armonización del cuerpo y la mente promueve el desarrollo de nuevos hábitos alimentarios, una forma de pensar diferente y un mejor rendimiento de lo corporal.


La Psicobelleza es un camino hacia la auténtica belleza

Autores: Roberto Tirigall y Viviana Accornero Tirigall

¿Qué es la Psicobelleza?

 

Sabemos que del sol emanan distintos rayos de luz, algunos se oponen entre sí, sin embargo,

la unión de todos constituyen la totalidad de la energía solar. De la misma manera, el hombre holístico tiene diferentes elementos en su interior que al unirse forman un hombre total, que piensa, siente y actúa de manera integrada. Es decir, cada ser humano tiene diferentes facetas que a veces, aparentemente, están en oposición pero si uno puede integrarlas en vez de reprimirlas, son muy similares a los rayos del sol.

Compartiendo esta visión holística o integradora de la persona, mi esposa Viviana y yo nos unimos hace ya muchos años trabajando desde la Psicología y la Belleza, para mejorar la calidad de vida del ser humano. A esa particular fusión la denominamos “Psicobelleza,”, concepto que implica comprender a la persona desde dos ámbitos: el de la Extrapiel (de la piel hacia fuera = cuerpo) y el de la Intrapiel (de la piel hacia adentro = psique o psiquis). Lo que está continuamente en contacto con el mundo exterior es la Extrapiel, mientras que la Intrapiel está vinculada con el mundo interior. Ambas se encuentran totalmente interconectadas, por lo que forman una mutua retroalimentación. Cuando hablamos de la Extrapiel nos referimos a todo lo que podamos hacer con el cuidado de nuestro cuerpo a nivel físico.

Sabemos que el cuerpo no puede eludir el proceso de nacimiento, crecimiento, desarrollo, envejecimiento y muerte. El cuerpo necesita ser atendido mediante una dieta adecuada, gimnasia o trabajo físico, una respiración apropiada (para facilitar al organismo una buena oxigenación e incremento de la energía), cuidado de la piel y autoobservación postural (formas de desplazarse o sentarse, garbo o elegancia). Podemos, si atendemos adecuadamente nuestro cuerpo, extraer un sinfín de posibilidades, sin pretender ir más allá de lo que naturalmente nos puede dar.  La Belleza es una herramienta fundamental en el ámbito de la Extrapiel.

En el área de la Intrapiel nos encontramos, aparentemente, con un mundo diferente al de la Extrapiel. Sin embargo, ambos están profundamente vinculados, ya que se nutren uno del otro. Las emociones, los sentimientos, pensamientos, imágenes, fantasías, angustias, ansiedades, miedos y otros tantos componentes psicoafectivos que forman parte de este mundo de la Intrapiel, producen una poderosa influencia en el cuerpo o soma, término que proviene del griego. Nuestro lenguaje o posición corporal afecta directamente en lo mental, de la misma manera en que la parte psíquica influye sobre el cuerpo. El simple hecho de mantener la columna vertebral erguida, modifica nuestra percepción del mundo -no es lo mismo ir por la vida juntando monedas del piso caminando encorvado, que caminar erguido- ; esto no sólo tiene un impacto en lo visual que en el último caso se refleja en la elegancia postural, sino también una importante incidencia en lo psíquico. En este caso, el hecho de mantener la columna erguida e incluso, respirar adecuadamente generará un estado de ánimo diferente, ya que el cuerpo actúa sobre las emociones. Por ejemplo, cuando una persona se encuentra nerviosa tiene una respiración muy alta (desde el pecho). Si uno quiere calmar el nerviosismo, seguramente va a sentirse aun más nervioso. Pero si de repente modifica la respiración alta y la trata de hacer baja (desde el diafragma) es muy probable que ese estado de nerviosismo empiece a ceder porque no se puede sostener con una respiración diafragmática o baja. Esto nos muestra la influencia que tiene lo físico sobre lo psicológico.

Definimos entonces a la Psicobelleza como un instrumento que permite mejorar nuestra forma de vida. Este término une la Psique, (el alma, todo lo que pensamos, sentimos, imaginamos y parloteamos internamente) con la belleza (nuestro cuerpo como carta de presentación, la presencia corporal, la posición de la columna, el estado de la piel, el cabello, la proporción de nuestra figura, nuestro semblante, etc.).

La Psicobelleza simboliza para nosotros un estilo de vida, es por eso que tomamos en cuenta

cinco ideas o conceptos que cito en mi primer libro, Psicomeditación, como los indicadores

más importantes para alcanzar la armonía en nuestro vivir cotidiano. A continuación desarrollaremos los cinco conceptos:

 

1- La Importancia de lo que Ingerimos

 

SOMOS LO QUE COMEMOS

 

Generalmente no somos conscientes de la forma en que comemos, ni qué clase de alimento ingerimos. Una observación minuciosa sobre nosotros mismos, nos hará reflexionar sobre las consecuencias que una ingesta indiscriminada tiene para nuestro organismo. Las dos fuentes de alimentación de nuestro cerebro son: el oxígeno, que lo obtenemos en el acto de respirar, y la glucosa, que la recibimos por medio de la ingesta de alimentos.

 

2- La respiración adecuada

 

Respirar es vivir. Esta verdad milenaria merece ser transmitida. No prestamos atención a la forma en que respiramos, salvo que tengamos algún inconveniente en las vías respiratorias.

Es importante destacar que hay cuatro tipos de respiración:

 

Respiración Alta

 

Es denominada también respiración clavicular, debido a la utilización de la parte alta de nuestro pecho para respirar. Algunos la nombran “respiración del collar”, ya que es típica de la mujer que al respirar con la parte más alta de su pecho produce un movimiento bajo el cuello, precisamente en el área donde suele caer el collar. Esta respiración es la peor de todas, debido a la poca oxigenación que produce.

 

Respiración Media o Intercostal

 

Esta respiración media es más característica del hombre. En este tipo de respiración, el ingreso de oxígeno es un poco mayor que en la alta. Se distingue de la anterior, por el movimiento ejercido de la caja torácica.

 

Respiración Baja o Ventral

 

Otra forma de nombrarla es respiración diafragmática. Supera considerablemente a la alta y a la media o intercostal, debido a la incorporación de mayor cantidad de oxígeno, lo que produce un “masaje” en los órganos y vísceras. Esta respiración es ideal para lograr una buena relajación psicosomática. Cuando inhalamos (siempre por la nariz), tratamos de mantener una leve tensión en la musculatura abdominal, llevando el aire hacia nuestro abdomen, y luego, al exhalar (si lo hacemos por la nariz, nos relajaremos con más facilidad) se contraen los músculos abdominales, relajándose el diafragma. Un error común es pretender inflar el abdomen como si fuera una pelota. Por eso al inhalar con cierta tensión muscular, evitamos que se infle en exceso. Esta respiración es muy recomendada por los profesionales de la salud para relajar el sistema nervioso.

 

Respiración Completa

 

Es la mejor de los cuatro tipos de respiración, dado que utiliza la totalidad de la capacidad pulmonar y por este motivo el cuerpo recibe el mayor de los beneficios. Es conocida también como Respiración Completa Yogui y logra integrar los tres tipos de respiraciones anteriormente mencionados, involucrando mayor cantidad de órganos y vísceras en el proceso respiratorio, lo que produce un mejor rendimiento y armonización psicofísica.

 

3- La Gimnasia Cotidiana

 

Es muy beneficioso el movimiento corporal. El Hatha Yoga, por ejemplo, genera mayor flexibilidad ósea y muscular. Este tipo de yoga pone énfasis en el aspecto físico o corporal, pero también ayuda en la parte mental. Se trabaja con posiciones, llamadas “asanas”, que de alguna manera permiten una mayor flexibilidad al cuerpo. Los orientales suelen decir que la edad de una persona está relacionada a la flexibilidad de su columna vertebral. Por ende, cuanto más flexibles seamos, más jóvenes seremos. La relación es muy sencilla: cuando un bebé nace tiene una gran flexibilidad. Si levantamos a un recién nacido veremos que se le mueve la cabeza para todos lados. Este movimiento habla de la vida, porque la vida es flexible. Sin embargo, cuando una persona muere vemos el rigor mortis, la persona está totalmente dura. Esta analogía es interesante puesto que nos muestra que cuando estamos rígidos, estamos viejos; muertos. Y esto no sólo aplica al aspecto corporal, sino también a lo mental, puesto que una mente rígida o estrecha, también está muerta.

Recomendamos que cada persona elija la disciplina corporal con la que se sienta más cómoda. Cualquier tipo de gimnasia que vaya de acuerdo con lo que necesitamos y deseamos es la que nos servirá. La necesidad está relacionada con lo biológico o con lo que el cuerpo requiere. Por ejemplo, la sed es una necesidad y se sacia tomando agua. Pero cuando quiero tomar un refresco determinado y no otro, ya estamos hablando de deseo y está vinculado a lo psicológico.

Nuestro cuerpo o “casa de carne”, es el instrumento o el medio que facilita la expresión de lo que somos en todo momento. Con esto queremos decir que sin el cuerpo no podríamos manifestar los diferentes estados de ánimo por los que pasamos diariamente. Por eso, cuerpo y mente o mente y cuerpo son como dos caras de una misma moneda. Lo que se siente en la mente se manifiesta en el cuerpo y viceversa.

 

4- El Pensamiento positivo

 

Los pensamientos positivos son los que se caracterizan por brindarnos mayores beneficios, no sólo en el área de la salud, sino en todos los aspectos de nuestra vida. Las ideas o representaciones conscientes o inconscientes son las que producen muchas de nuestras conductas. La mente es una especie de zoológico. Los animales que lo habitan son los pensamientos y algunos de ellos son extremadamente peligrosos. Resulta imperioso percibir los pensamientos peligrosos o destructivos para no quedar atrapado en ellos. Tal como explico en el libro Psicomeditación hay pensamientos que son muy tóxicos y que se asemejan, por su peligrosidad, a lo que podría ser una mamba negra, una de las serpientes más venenosas del mundo. Si por casualidad nos topáramos con una mamba negra, seguramente haríamos algo para evitar que nos pique. De la misma manera es fundamental percibir la toxicidad que poseen ciertos pensamientos para poder soltarlos o abandonarlos y no identificarnos con ellos. Esto nos llevará a no enredarnos con pensamientos tóxicos o venenosos que nos conducirán inevitablemente a un sufrimiento innecesario.

 

5- La Meditación

 

Estamos convencidos de que la meditación es tan importante como lo es respirar y alimentarse. Para nosotros, meditar es la posibilidad de aquietar nuestra mente “parlanchina” o “mono loco”, la voz que habla en nuestra cabeza. De esa manera, tanto el cuerpo como la mente encontrarán su propia armonía. Resulta necesario tomarse un tiempo diario para meditar y adentrarse en las profundidades de nuestro ser. Muchas personas suelen decir que no tienen tiempo para meditar, pero esto es una excusa. El día tiene 1440 minutos, de modo que si en verdad no tenemos ni tan siquiera 15 minutos diarios para meditar, que representan el 1 por ciento del día, será el momento de preguntarnos : ¿Qué está pasando con nuestras vidas?

Existen diversas técnicas de meditación, y a través de la percepción vivencial conseguiremos descubrir la que mejor se adecua a nuestra personalidad. Cabe señalar que la percepción vivencial se refiere a cuando la persona toma conciencia de lo que está viviendo en el aquí y ahora, contrario a la experiencia, que tiene que ver con eventos que ocurrieron en el pasado.

La dualidad mente-cuerpo, donde el cuerpo se maneja por un lado y la mente por otro, fue establecida por el pensamiento del filósofo y matemático francés, Descartes y sigue pesando en la actualidad. Sin embargo, nuestra concepción no es dualista como la suya, sino Holística o Integral.

Nosotros vemos al ser humano como una unidad y, por ende, es mucho más que la suma de las partes o fragmentos. Una de las bases teóricas para afirmar que el cuerpo no está separado de la mente o las emociones la encontramos en los planteamientos del psicólogo norteamericano William James. Basándose en la Teoría de la Emoción, James nos dice que lo corporal ocupa un lugar fundamental en relación con lo emocional, y si somos capaces de dominar las expresiones corporales, lo haremos de igual modo con las expresiones emocionales. Sostiene que ante la percepción de algún acontecimiento excitante, lo primero que reacciona es lo corporal y luego lo emocional. Frente a un factor o estímulo excitante (por ejemplo, toparnos con un animal salvaje como podría ser un león o un tigre), no reaccionamos anteponiendo la emoción, (tener miedo) a la acción (salir corriendo o saltar), sino todo lo contrario, La primera manifestación es una reacción corporal (correr, saltar, etc.) y luego interviene el aspecto psicoemocional (angustia, miedo, etc.).

Decimos entonces, que hay un vínculo indisoluble entre cuerpo-mente y mente-cuerpo. Por lo tanto, cualquier cambio que produzcamos en nuestro exterior o extrapiel, actuará en nuestro interior o intrapiel, del mismo modo que cualquier modificación interna o intrapiel, tendrá un efecto en nuestro aspecto externo.

 

Se suele decir que el cuerpo no miente, para verificar esta afirmación vamos a reflexionar sobre la siguiente historia:

Juan y Pedro se encuentran en un bar para charlar. Comienzan a platicar sobre sus vidas y Juan le cuenta a Pedro que se compró un carro alemán último modelo. Este comienza a hablarle a su amigo de las bondades del carro. Al terminar su discurso, lo invita a dar una vuelta en esa fabulosa máquina. Pedro acepta la invitación y juntos disfrutan de dicho paseo. Al despedirse, Pedro le da con su mano derecha un apretón de manos a Juan y sin darse cuenta mantiene el puño de la mano izquierda fuertemente cerrado, como si quisiera darle un golpe a Juan.

Cuando Pedro empieza a recordar esa situación, vienen a su mente pensamientos de ira, envidia y celos hacia su gran amigo. Era evidente que él no quería pensar en eso, pero su cuerpo pudo expresar lo que realmente sentía. Es por eso que muchas veces, la simple observación del lenguaje corporal de una persona nos dice mucho más que todo aquello que

nos está comunicando verbalmente.

Podemos encontrar dos maneras de comunicarse: a) Comunicación verbal y b) Comunicación preverbal o corporal

 

a) Comunicación verbal:

 

     Se caracteriza por la utilización de las palabras y símbolos

     con sus diferentes interpretaciones.

 

La comunicación verbal es la que hacemos los seres humanos a través de símbolos y palabras. Cuando un niño nace, inmediatamente la madre o quien cumple la función materna o paterna se

comunica con él a través de la palabra. Por ejemplo, si el niño llora, le puede decir: “¿Te duele la pancita?, ¿Tienes gasesitos?”, son formas de descifrar a través de la palabra lo que le pasa al niño.

Los seres humanos estamos atravesados por la palabra, esto quiere decir que la palabra nos vino de un otro (mamá, papá, abuela, etc).

En mi caso, cuando yo nací, ¿quién me introdujo la palabra? A mi me empezó a hablar mi mamá, mi tía, mi papá, y  yo empecé a hacer lo mismo con mi hijo. Por eso la palabra se va transmitiendo de generación en generación. Esta es una comunicación verbal o de tipo simbólica, ya que las palabras son como símbolos que se refieren a diferentes cosas.

 

 b) Comunicación preverbal o corporal:

 

Hay otra comunicación que yo diría que también es bastante profunda porque dijimos que cuando el bebe nace, al principio, él no tiene palabras. Se las está dando la madre, el padre, la nana, quien lo cuida, o quien lo cría.

El cuerpo es el instrumento de este tipo de comunicación, que se manifiesta a través de gestos, posturas, movimientos corporales, expresiones faciales, etc.  Podemos decir que hay movimientos corporales que el sujeto tiene que son una especie de lenguaje gestual, lenguaje del cuerpo o “body language”, como se le conoce comúnmente en la actualidad. A esto también se le llama lenguaje preverbal o corporal, debido a que es anterior al verbo o la palabra.  A veces puede pasar que ese lenguaje corporal discrepa con lo que la persona nos está exteriorizando verbalmente. La persona, por ejemplo, nos está diciendo: “¡que lindo está ese cuadro!”  y a lo mejor su lenguaje corporal está mostrando que no siente que sea tan lindo.

Una vez vino a mi consultorio una mujer que me decía: “Yo no tengo ningún problema. Estoy muy bien.” Al escucharla pensaba cuál era el sentido de la consulta. Sin embargo, la señora tenía los brazos plenamente cerrados y las piernas como si fueran un gran candado. Su postura me comunicaba algo así como: “no vas a poder entrar en mi interior”. Sus palabras me decían que no había mucho problema y nada importante que comentar, pero, por otro lado, el cuerpo indicaba que iba a mantener bien custodiado lo que realmente le pasaba. El lenguaje preverbal comunica cuestiones profundas, emocionales, que podemos disimular a través del lenguaje verbal.

El hombre holístico dice algo simbólicamente, o a través de la palabra y acompaña su comunicación con un lenguaje preverbal o corporal acorde a su mensaje. Y ahí estamos de nuevo ante un hombre integrado; un hombre total. Generalmente esto no sucede. La mayoría de las personas están fragmentadas o divididas. El lenguaje de nuestros cuerpos contradice muchos de los mensajes que decimos con las palabras. Sería interesante tomar consciencia de eso.

Cuando lo podemos descifrar, este “body language” nos dice lo que verbalmente (o a través de la palabra) no podemos, o no queremos expresar. Nos expresamos continuamente con nuestro cuerpo, más allá de nuestra propia voluntad. Desde este punto de vista, no podemos dejar de decir nuestra verdad. Nuestro cuerpo refleja o manifiesta lo que realmente nos está pasando. A veces es necesario saber mirar, para poder descubrir lo que hay detrás de nuestros gestos, ademanes y movimientos corporales.

Si pensamos y sentimos de una forma, mientras actuamos de otra manera, vamos a tener un conflicto interior, producido por nuestra división o fragmentación. Esto va a verse manifestado en el mundo exterior.

Me gustaría nombrar lo que algunas personas suelen decir respecto a la división interna o fragmentación y que es muy común escuchar en el consultorio:

 

- Quiero estar en paz y no lo logro.

 

- Necesito armonizar mi vida.

 

- No logro sentirme bien conmigo mismo.

 

- Siempre tengo problemas.

 

- ¡Estoy harto de sufrir!

 

- Quiero hacer una cosa, pero hago otra.

 

- Siento que mi vida es un desastre.

 

- Siento que me falta energía.

 

- Muchas veces no sé hacia dónde voy

 

Todo lo que la gente expresa en las frases citadas anteriormente representa una verdadera falta de armonización en sus vidas. Los seres humanos estamos en la búsqueda de esa totalidad e integración, pero ese estado de paz no se puede comprar en el mercado.

La semana pasada observé, por televisión, cómo un edificio de más de quince pisos era derrumbado por técnicos en explosivos. Ellos explicaron que a ese fenómeno se lo llamaba implosión. Inmediatamente, me puse a pensar en el tiempo que habían demorado en la construcción de ese edificio. Sin embargo, no les llevó más que algunas horas para que el edificio se desmoronara como un pequeño castillo de arena. Esto me produjo la siguiente reflexión:

 

Destruir es muy fácil y puede no llevar mucho tiempo,

pero construir no es sencillo y nos lleva toda una vida.

 

Construir un edificio puede llevar ocho meses, nueve, o más de un año. Si le haces una implosión puedes destruirlo en pocas horas. Como en esta analogía, vemos que el proceso de construir es paso a paso, mientras que la destrucción puede ser inmediata. Uno puede patear el tablero; destruir en cuestión de segundos algo que costó mucho tiempo.

Necesitamos construir y trabajar arduo para conseguir nuestra armonía. Por eso en Psicobelleza le ponemos mucho énfasis a la totalidad o integridad, que se puede ver reflejada cuando existe una verdadera comunión entre nuestra forma de pensar, sentir y actuar.

La Psicobelleza simboliza en ese sentido, al ser humano integrado, en un equilibrio dinámico (en movimiento). Ese equilibrio es similar al de aquel funambulista o equilibrista que trabaja en el circo y camina por una cuerda a grandes alturas. Comienza a balancearse de un lugar a otro, tratando de encontrar constantemente el punto medio. Ese punto medio o central no es fijo sino dinámico, y representa la búsqueda permanente del autoconocimiento. Dicho autoconocimiento, consiste en saber cuáles son nuestras verdaderas necesidades corporales, psíquicas, sociales y espirituales.

El único y verdadero equilibrio estático que existe para mí es la muerte. Esto significa que continuamente estamos teniendo un movimiento para un lado y para el otro. Porque la vida es un cambio permanente. Por eso esta constante búsqueda de equilibrio que vemos en el ejemplo del funambulista. El equilibrio estático existe bajo tierra. Entonces este modelo de hombre que planteamos se mueve de un lugar a otro. Por eso es un hombre dinámico y está buscando ese autoconocimiento de forma permanente. Es algo parecido a lo que decían los grandes maestros: “estar alerta y estar conciente es algo constante” porque sino caemos en la ignorancia de quienes somos.

Los grandes sabios y maestros de la antigüedad nos han recordado la importancia de conocernos mediante el proceso de la autoobservación no solamente en nuestra mente, sino también en nuestro cuerpo. Los antiguos yoguis ya sabían del valor que tenía la meditación. A través de muchísimos años de experiencia habían vivenciado que al estar en una postura o asana de meditación, la mente comenzaba a serenarse, produciendo una profunda calma. Por eso podemos inferir que el exceso de movimiento corporal, nos está indicando la posibilidad de un gran torbellino interno. Una de las formas que los yoguis utilizaban para detener los movimientos corporales y los pensamientos, era el Pranayama o control de la respiración, que mencionamos anteriormente. En realidad era mucho más que un mero control de la respiración, dado que existía además un gran despliegue de energía. La palabra Prana  significa energía y yama es control de la energía. Entonces cuando hacemos ejercicio respiratorio, no es solamente ejercicio que puede oxigenar bien todo el sistema respiratorio, los pulmones, el corazón, sino que además hay un despliegue de la energía vital. Esta energía vital tiene diferentes nombres. En la India le llaman Prana. En Japón se le llama Ki, mientras que en China se le denomina Chi; en Oceanía, se le conocía como Maná y en el Psicoanálisis se le llama libido. Cuando el cuerpo no tiene movimientos innecesarios, la meditación es más profunda y se genera muchísima energía. El origen de esta energía se encuentra en el silencio interior. Entonces, el Pranayama es más que un mero ejercicio de control respiratorio y un gran despliegue de energía.

No nos olvidemos de tener siempre muy presente la importancia de los pensamientos y las imágenes, para aprender a desechar o descartar aquellos que son nocivos o perjudiciales para nuestra paz interior.

Recordemos diariamente lo que un gran maestro decía:”Uno es lo que piensa y cree que es”. Esto quiere decir que no importa si es o no es verdad lo que uno

piensa. El hecho de creer algo que uno piensa hace que eso se convierta en verdad. El cuerpo va a reflejar eso que nosotros estamos pensando más allá de que no sea real. Por ejemplo, si pienso que puedo tener un accidente, al conducir por el expreso seguramente mi cuerpo puede representar un nudo en la parte del plexo solar, o puedo tener tensión nerviosa, mi rostro se puede endurecer.

El cuerpo está tomando la forma que la mente está pensando aunque eso no sea verdad, basta con creerle para que el cuerpo se manifieste de la misma manera que la mente lo piensa.