ENTREVISTA PUBLICADA EN PRIMERA HORA EL 10-29-07
El psicólogo Roberto Tirigall nos habla sobre algunas caracterísiticas o tendencias que distinguen al hombre y a la mujer a la hora de relacionarse como pareja. También, expone la importancia de aprender ciertos conceptos que nos ayuden en esa búsqueda de armonía en la relación.   

Opuestos complementarios

En cuanto a asuntos de pareja se refiere, hay una tendencia “a ver el vínculo hombre-mujer como una relación entre opuestos irreconciliables”. Generalmente en Occidente se tiene una visión dualista de las cosas,  en vez de integradora. Sin embargo, más allá de basarnos en una lucha de opuestos, hay un nuevo concepto que es el de opuestos que se complementan. Al explicar este concepto, Tirigall menciona que “la naturaleza nos da muchos ejemplos de cómo funciona”. “Si observas, no se puede hablar de que el día y la noche son opuestos, ni de que uno es superior al otro, porque el día llama a la noche y la noche llama al día”, expone. “Más bien, están integrados, se necesitan mutuamente”.

Tres conceptos a entender

Otro de los aspectos a considerar en la búsqueda de una relación de pareja armoniosa, es la comprensión de tres conceptos. Éstos son: dependencia, independencia e interdependencia. Cuando hablamos del primero, nos referimos al que también se le conoce como codependencia. “Uno de los integrantes depende del otro. Es como si fuera un planeta que no tiene luz propia y gira en torno al otro, que es el Sol”, señala a modo de ejemplo. “Una de las partes vive totalmente apegada a la otra”.

Por el contrario, en una relación de independencia hablamos de dos personas que “son como los rieles de un tren, que son mutuamente independientes y nunca se tocan”. Y añade que, “si lo llevamos al cuerpo humano, es como si el al corazón  no le importara el pulmón, o si la vejiga hace lo que quiere sin tener en cuenta al rinón. Entonces estamos hablando de una situación que sería un caos”, menciona. Al aplicarlo en una relación de pareja, se refiere a cuando uno de los dos hace lo que quiere sin tener en cuenta al otro.

Por su parte, la interdependencia “tiene que ver con el opuesto
complementario”, explica. “Los dos mantienen su verdadera independencia pero buscan la interconexión. Procuran buscar el modo de integrarse”. Si por ejemplo, “los dos trabajan y tienen que encontrarse para un compromiso, tratan de dialogar para llegar a un acuerdo que le convenga a ambos”. 

Una armonía posible

Es importante conocer lo que al otro le gusta y le disgusta, respetándolo y no condenándolo por sus diferencias”. Incluso, debemos aprender a descubrir “sus cualidades para integrarlas a nuestra propia persona sin dejar de ser quien somos”. Cabe resaltar que como parte de este propósito, siempre debe imperar el diálogo en la pareja. Saber escuchar genuinamente. Tener en cuenta el por qué de ciertos comportamientos y buscar el modo de aprender a armonizar con ellos. Por ejemplo, “si él sabe que ella es romántica y le gustan los detalles, pues que tenga en cuenta dejarle alguna notita o llevarle flores”. Del mismo modo, “si ella sabe que el hombre no se siente cómodo cuando siente que, más que una conversación, parece un interrogatorio, entonces debe evitar acosarlo con este comportamiento”.

El propósito de todas estas recomendaciones es llegar a una sinergia, “a la integración de dos energías que, más que competir, se integran y logran una totalidad mucho más fuerte”.

Conoce las tendencias

Algunas de las tendencias más comunes en el comportamiento de la mujer y del hombre, y cómo influyen en una relación de pareja.

MUJERES

1-Comunicación descriptiva:
Se comunican describiendo las situaciones con lujo de detalles. Y esperan del hombre un comportamiento similar, en especial al abordarlo con preguntas. La mujer puede especular  que si no le responde como espera (tan comunicativo y descriptivo como ella), ‘es que él no me quiere’ o ‘no le importo’.

HOMBRES

1-Comunicación binaria: Esto se refiere a que  si al hombre se le pregunta algo, “contestan diciendo ‘sí’ o ‘no’, sin agregar mucha explicación”. Con esto cierran el discurso. Ante la insistencia de la mujer para que continúe su diálogo, puede pensar ‘¡Por Dios!, ¡ Si ya te contesté! Por ahora no quiero hablar más’, o ‘¡Basta de hablar!’.

 

MUJERES
2-Preguntan más:
Puesto que les gusta conocer los detalles de las situaciones vividas, es común que pregunten mucho más. Y su postulado o justificación para esta mentalidad bien podría ser, ‘Para que sepa que me preocupo por él’.

HOMBRES 

2-Muchas preguntas los pone a la defensiva: Si se les pregunta demasiado,  pueden sentir que es un  interrogatorio. De ahí que, automáticamente,  como un “mecanismo de defensa” brinden respuestas  muy breves. Incluso, a veces se sienten molestos por tener que dar tantas respuestas. Esto a su vez, los lleva a una comunicación binaria.


MUJERES

3-Pueden compartir los sentimientos con espontaneidad: Siempre se ha hablado de que al sexo femenino le resulta más sencillo compartir y expresar  sus sentimientos y emociones. Con su conducta, espera llevar el mensaje de que ‘él sepa cuánto me importa’. De nuevo, ella espera de su pareja una respuesta similar, de expresiones de afecto. Y si no las recibe, una vez más tiende a pensar que  ‘no me ama’, por ejemplo. 

HOMBRES

3-Reflexionan más antes de expresar sus sentimientos: Contrario a la mujer, el hecho de expresar espontáneamente sus sentimientos le da al hombre una sensación de vulnerabilidad. No están acostumbrados a demostrar lo que sienten. Por lo tanto, necesitan reflexionar más sobre sus emociones. 

 

MUJERES 

4-Predomina  lo emocional: Para la mujer, el aspecto emocional tiene un valor preponderante en su vida. Y puesto que  tiene el sentimiento más a flor de piel, lo maneja con mucha más facilidad. De ahí que se le facilite  decirle al amado que lo quiere. Sin embargo, al no recibir la misma reacción de su pareja, puede sentirse mortificada por el hecho de que no exterioriza su sentir. Una vez más, esto puede dar pie a especulaciones como ‘Me está ocultando algo’, o a interrogantes como ‘¿Por qué no me besa delante de todos si en verdad me ama?’. 

HOMBRES

4-Son más lógicos y racionales: Por lo general, en el sexo masculino se muestra una tendencia  mayor al pensamiento lógico y racional sobre lo emocional. Esto tiene  que ver con el aspecto de querer manejar sus  sentimientos. Mientras ella le reclama por no tener detalles de amor, él puede sincerarse y, por ejemplo, confesarle ‘Ten en cuenta que a mí me cuesta mucho demostrarlo’.

 

MUJERES

5-Necesitan ser escuchadas: Es importante entender que, muchas veces, cuando la mujer habla lo hace para ser escuchada y no buscar soluciones. Se trata de una especie de desahogo. Su discurso puede ser ‘Sólo te estoy contando lo que me pasa’.

HOMBRES
5-Escuchan para dar soluciones:
Al hombre, simplemente escuchar sin dar consejos o soluciones le resulta difícil. Por eso muestra la tendencia a brindar alguna solución por cada problema que le exponga su pareja. Ante el desahogo de ella, él puede cuestionarse ‘¿Para qué me cuenta todo eso si no es para que le sugiera cómo resolverlo?’.

 

MUJERES

6-Les gusta el romance: Una de las características  más conocidas en la mujer es su tendencia hacia el romanticismo. La ilusionan los detalles, recibir flores un día no esperado, las expresiones de afecto. Por eso espera que, a su vez, su pareja actúe igual de romántico.
HOMBRES 

6-Les atraen los retos y los desafíos:  Fuera del romanticismo, el sexo masculino prefiere vivir la emoción de alguna aventura de acción,  todo aquello que se muestre ante él como un reto o un desafío. En vez de emocionarse por una película romántica (como la mujer), es posible que prefiera  una que incluya escenas que exalten su adrenalina.

 

MUJERES

7-Buscan tener mayor intimidad: Les atraen conocer hasta el último detalle sobre lo que siente y desea su amado. Entienden que, para poder saber más de su pareja, necesitan tener mayor intimidad. Para ella es una forma más de demostrar cuánto lo aman.
HOMBRES 

7-Quieren tener control y poder: Al hombre no lo mueve la intimidad. Lo que lo motiva  es el control, la sensación de ser poderoso. Sentir que maneja al mundo.