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Golpe de Suerte
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Roberto Tirigall

Roberto Tirigall se graduó como Psicólogo en el año 1991 e hizo su experiencia Clínica en el Hospital Braulio Moyano y José T. Borda, en Argentina, desde 1994 hasta 1999. A partir del 1996 se dedicó a la enseñanza en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Salud Mental y en la Universidad Abierta Interamericana, en la cátedra de Psicología, donde permaneció como profesor hasta el año 2001. Obtuvo su capacitación en Hipnosis Clínica y con posterioridad en las Técnicas de Meditación. La búsqueda de la integración de pensamiento occidental y oriental lo hizo desembocar en lo que hoy denomina PSICOMEDITACION. Actualmente vive en San Juan de Puerto Rico, y dirige talleres, seminarios y conferencias.

 
Por Roberto Tirigall
Publicado en 06/30/2007
 
Síntesis de una entrevista periodística

Distintas visiones sobre la suerte

Entrevista que hizo Rosa Escribano del periódico Primera Hora al Psicólogo Roberto Tirigall el 25 de junio de 2007

El psicólogo Roberto Tirigall explica que cuando se habla sobre la suerte, se hace referencia a la creencia de “un conjunto de acontecimientos o situaciones que se consideran favorables o negativos”. La connotación que se les dará a tales sucesos, pueden estar ligados a una infinidad de áreas en nuestra vida “como el amor, el dinero y la salud”, entre tantos otros, “dependerá del modo particular de verlo de cada individuo, del punto de vista con el que se mire”. Entre las posibles explicaciones, están las que atribuyen este fenómeno al azar, al libre albedrío o al destino.

El papel de la superstición

La superstición implica “un conjunto de creencias que tengo de que algo me va a dar buena o mala suerte”.

Como parte de esta mentalidad, hay quienes practican diversos ritos o llevan algún objeto como amuleto con la idea de atraer un destino venturoso. Esto aplica de modo similar a quien, por ejemplo, “tiene una pieza de ropa de tal color y la utiliza para ir a una entrevista de empleo porque piensa que si la usa, la suerte le va a favorecer”. También, a quien “le asusta la idea de tropezarse con un gato negro porque cree que algo malo le va a pasar. Le da validez a esa creencia”, indica el doctor. “Siempre tiene que ver con lograr algún beneficio o evitar que me pase algún daño si hago ‘tal’ cosa”.

Muy relativo

El psicólogo hace referencia a la teoría que establece cuán relativo es el significado que damos a este concepto. “Lo que para unos es buena suerte, para otros puede ser mala suerte”, indica. Esto va a “depender de cómo la persona toma cada situación”. Tan es así que, “si alguien piensa en aquellas situaciones desafortunadas que le hicieron pensar que eran de mala suerte, tras analizar todo lo positivo que derivó de ellas, puede que llegue a concluir que, en realidad, fueron de buena suerte”.


 

Diversas posturas

Existen diversas teorías que intentan explicar el fenómeno de la suerte. A continuación, el psicólogo Roberto Tirigall explica algunas de las más conocidas.

Determinismo

Esta teoría postula que todo está escrito, incluyendo los eventos afortunados y desafortunados que acontecen en nuestra vida. Por lo tanto, puesto que el destino está determinado, nuestra buena o mala suerte ya está preestablecida. Es decir, todo acontecimiento que nos toque experimentar en la vida va a suceder de todos modos, más allá de nuestra intención por cambiarlo o evitarlo.
Responsables de nuestro destino

Esta postura afirma que no estamos sujetos a un destino que determine nuestra suerte. Por el contrario, somos nosotros mismos quienes lo creamos. Somos responsables de todo aquello que acontezca en nuestro diario vivir.

“Cuando uno tiene pensamientos recurrentes o repetitivos, va a generar determinados resultados porque los está atrayendo”. Por lo tanto, mi destino “es una consecuencia de todo lo que pienso”. Y cada persona  tiene “el libre albedrío de cambiar, con su manera de pensar, su destino”.

Ley de azarosidad o incertidumbre

Según esta ley, solamente hay dos cosas de las que el ser humano puede tener plena certeza: de que se va a morir, y de lo que ha acontecido en su pasado. Por lo demás, “con respecto a lo que va a pasar en su vida, se encuentra en plena incertidumbre”, explica el doctor. “en la pura realidad de que no sabe qué pasará en su futuro”. Entonces, la buena o mala suerte es asunto del azar.

En este sentido, la tendencia de muchas personas es a aferrarse a lo conocido, “a la certeza de lo que conoce”, en especial, cuando la incertidumbre les da inseguridad, les da temor.

Racionalista

Más que asunto de suerte, el racionalista atribuye el resultado de las cosas a la probabilidad estadística. Se apoya en el pensamiento lógico. Por ejemplo, si decide hacer un análisis sobre la peligrosidad de nadar en un río extremadamente caudaloso y profundo, tomaría en cuenta cuál sería la probabilidad de que alguien se ahogara en él, en vez de atribuir esta consecuencia fatal a la mala suerte. Igualmente, si alguien es golpeado por un auto en movimiento al cruzar la calle, el racionalista diría que estadísticamente cualquier persona que se encuentre bajo tales circunstancias tiene la probabilidad de sufrir esa clase de accidente. 

Para quien adopta este tipo de pensamiento, todo aquello que no pueda explicar a través de la probabilidad estadística lo resumirá en que se trata de circunstancias que suceden más allá de nuestro control.

Sincronicidad

Este término pertenece al psiquiatra Carl G. Jung (siglo XIX). A esta teoría también se le conoce como acausal. Lo que dio origen a este pensamiento fue un incidente que tuvo Jung con un paciente que fue a verlo. Durante la consulta, el psiquiatra, que también practicaba la medicina general, descubre que el hombre tenía una afección cardiaca. A la misma vez, la esposa del paciente comienza a ver una bandada de pájaros, similar a como le ocurrió previo a la muerte de su abuela y su madre. Por lo tanto, la mujer se angustia porque asocia la presencia de las aves con el presagio de una muerte, en este caso, la de su marido. Precisamente, cuando el esposo llega a la casa, muere.

“Jung trata de ver este fenómeno, que otro pudiera considerar como asunto de mala suerte, como un fenómeno de sincronicidad”. “Dos eventos que se producen al mismo tiempo aunque, a nivel aparente, no tengan algún tipo de relación. De ahí que se le conozca como acausal”.

Según Jung, en la mente “hay una parte muy profunda (el inconsciente colectivo) que puede llegar a entrelazar o crear una conexión entre dos elementos”. Para la mujer de este ejemplo, a nivel consciente, no había una causa para que las aves produjeran la muerte de un ser querido. Pero, en el ámbito inconsciente, precisamente, la bandada era sinónimo de esa fatalidad.

Roberto Tirigall es psicólogo, escritor y autor del libro “ Psicomeditación: 10 técnicas para armonizar mente y cuerpo” . Puedes escribirle al correo electrónico rtirigall@onelinkpr.net o acceder a la página de Internet www.robertotirigall.com.