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Qué es la Psicomeditación?
- Por Roberto Tirigall
- Publicado 05/9/2007
- Libro Psicomeditación
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Roberto Tirigall
Roberto Tirigall se graduó como Psicólogo en el año 1991 e hizo su experiencia Clínica en el Hospital Braulio Moyano y José T. Borda, en Argentina, desde 1994 hasta 1999. A partir del 1996 se dedicó a la enseñanza en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Salud Mental y en la Universidad Abierta Interamericana, en la cátedra de Psicología, donde permaneció como profesor hasta el año 2001. Obtuvo su capacitación en Hipnosis Clínica y con posterioridad en las Técnicas de Meditación. La búsqueda de la integración de pensamiento occidental y oriental lo hizo desembocar en lo que hoy denomina PSICOMEDITACION. Actualmente vive en San Juan de Puerto Rico, y dirige talleres, seminarios y conferencias.
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Autor: Roberto Tirigall
La psicomeditación implica investigar no sólo reflexivamente sobre la psique humana; es también poder profundizar en otro lugar, donde el poder de la palabra y de la imagen carecen de valor. Es la posibilidad de adentrarse en lo inefable.
Con la psicomeditación buscamos integrar diferentes concepciones sobre el alma o psique del ser humano, tratando de arribar a una posición que las contenga.
Esto se puede apreciar con mucha claridad en el taoísmo, más precisamente en el Tai Chi o Culminación Suprema donde tanto el yin (el principio femenino) como el yang (principio masculino) funcionan como opuestos y complementarios.
En la Psicología Junguiana se ve con claridad la influencia oriental, en la búsqueda de integración de los opuestos por parte de Jung.
Si lo vemos desde la misma física cuántica, la materia misma se comporta por momentos como corpúsculo y por momentos como onda, dependiendo del observador. El hecho de su presencia y la forma en que sea percibida la materia, hará que se comporte de una u otra manera.
La psicomeditación es una forma de vida que nos permite armonizar nuestro ser, produciendo una comunión entre los pensamientos, las imágenes, los sentimientos y las acciones.
La idea de la psicomeditación como una forma de incorporación de diferentes corrientes de pensamiento, nos habla de la posibilidad de unidad de los contrarios, de la complementariedad y de la integración de lo diverso.
A veces imagino los dedos de una mano, cada uno con su propia especificidad y singularidad; sin embargo, la mano es el todo que lo contiene. Siento que es muy necesario profundizar sobre la aceptación, porque la aceptación de lo que realmente somos, nos permitirá comprender a los demás y a ser menos críticos.
Decía anteriormente que cada uno de los dedos de la mano presenta su propia individualidad, aunque pertenecen a la mano, que es la integración de los diferentes dedos.
Los seres humanos somos como dedos, que pertenecemos a una unidad, pero muchas veces nos quedamos en las pequeñas diferencias y particularidades, olvidándonos de nuestro origen.
Ante las diversas situaciones o hechos que la vida nos trae a cada momento, generalmente tenemos tres maneras de actuar:
a) La lucha o resistencia: Nos oponemos ante lo que nos está sucediendo, resistiendo o luchando contra la situación. El gasto de energía es muy grande y, por supuesto, el grado de entendimiento es menor.
b) La aceptación intelectual: Dejamos de lado la lucha u oposición ante los hechos, entendiendo intelectualmente lo ocurrido, sin haber alcanzado todavía una verdadera aceptación.
c) La aceptación vivencial: La aceptación se produce no sólo en el área del intelecto, sino en la totalidad del individuo. Hay una aceptación en el pensar, sentir y actuar.
Pasamos del entendimiento intelectual a la comprensión vivencial, produciéndose una verdadera liberación interior.
Recordemos las sabias palabras de Krishnamurti: “La serena aceptación de lo que es, nos libera de lo que es”.
Los beneficios que la psicomeditación nos ofrece son múltiples y muy valiosos.
La psicomeditación se hace extensiva a diferentes áreas: la psíquica, la del cuerpo y la del mundo exterior o social. Es obvio que las mismas no están separadas como compartimentos estancos, sólo a los fines de su estudio la hemos dividido de esa manera.
En el área psíquica podríamos incluir las depresiones, las angustias, las ansiedades, los miedos irracionales y las obsesiones. Al producir –por medio de la psicomeditación– un grado importante de relajación psicosomática, los síntomas muchas veces comienzan a disminuir, provocando mucho menor sufrimiento.
En el área del cuerpo están las típicas enfermedades psicosomáticas como, por ejemplo: hipertensión arterial, asma bronquial, úlcera péptica o de duodeno, enfermedades de la piel, etc. La psicomeditación ha resultado muy efectiva, ayudando con estimable valor a favorecer los procesos de autoregulación que el organismo posee.
En el área del mundo exterior estaría estrechamente vinculado al contacto comunicacional
con el otro, ya sea tanto a nivel verbal, como no verbal (gestos, expresiones, etc). Esto está íntimamente conectado con la posibilidad de integración grupal y la manera en que nos posicionamos ante los demás. La psicomeditación ha influido notablemente a mejorar la posibilidad de expresión, tanto como la de contacto con nuestros semejantes.
Sería injusto si dejara de mencionar que también es una poderosa herramienta para erradicar los hábitos nocivos (tabaquismo, alcoholismo, consumo de drogas y obesidad, entre otros).
Algunas personas que practican la psicomeditación comentan que han podido dormir mucho mejor, dejando de estar en vela hasta altas horas nocturnas; por lo tanto, resulta ser muy eficaz en relación al insomnio.
Me parece significativo resaltar que la psicomeditación favorece enormemente a que el organismo pueda recuperarse a través de sus procesos autoregulatorios, conduciendo esto a una disminución del stress considerable. Por otra parte, necesario para el normal desenvolvimiento cotidiano.
Hablando de los procesos de autorregulación que nuestro organismo posee y de la manera que se puede favorecer con la psicomeditación en diversas enfermedades, quisiera contarles una experiencia muy personal, donde se observó la remisión parcial de un tumor.
En realidad la historia que les voy a contar está vinculada con mi hermana Marisú y la aparición de un tumor maligno en uno de sus pechos.
Recién llegado de Puerto Rico me conecto telefónicamente con mis padres. En ese momento me atiende mi mamá con una voz bastante melancólica, que realmente me extrañó muchísimo su tono, debido a que ella tiene un temperamento muy divertido (cosa que agradezco mucho a la vida). Era evidente que algo pasaba. En ese mismo instante le pregunto por lo que estaba sucediendo y mi madre me cuenta que mi hermana tenía un pequeño tumor en el pecho y que era maligno. Inmediatamente le pregunté dónde se encontraba Marisú. Casualmente, justo la había ido a visitar en ese preciso momento, y le pedí a mi mamá que me comunicase con mi hermana. Rápidamente estaba ella en el teléfono con una voz que no sonaba muy alegre. Quedamos de común acuerdo que me vendría a ver al consultorio al día siguiente.
Le comenté a Marisú sobre la importancia de poder utilizar técnicas de meditación, concentración y visualización, además de lo benefico que era para la salud. Le dije que generalmente los resultados eran muy positivos y que antes yo había utilizado estas técnicas con otros pacientes, teniendo estos inmensas mejorías.
Para que estuviera bien enterada sobre lo que trataríamos, comencé hablándole de la experiencia de algunos profesionales que trabajan con estas técnicas de visualización y en especial con aquellos –dado el caso de cáncer de mi hermana– que se especializaban en ese tema.
Al comienzo tuvimos muy en cuenta la manera en que respiraba, los pensamientos, las imágenes y los sentimientos que más predominaban en ella.
También reparamos en lo importante de una alimentación que estuviese lo menos contaminada posible (usamos productos naturales y alimentos que no lleven ni conservantes, ni otros aditivos). Sabíamos que era fundamental un cambio de vida, sobre todo una nueva actitud.
Mi hermana y yo sentíamos que estábamos en el camino correcto. No puedo olvidar la gran participación de mi mujer, quien continuamente nos daba aliento y derramaba sobre nosotros sus pensamientos positivos.
Marisú había venido con un tumor de importante tamaño, de acuerdo a la tomografía computada realizada, y le esperaba una cirugía que le permitiese extirparlo, así como también otro tejido aledaño que en un futuro podría resultar comprometedor.
Ella venía diariamente al consultorio (durante un lapso de más de dos semanas), pues nuestra meta era arribar a la operación lo mejor posible. Realizaba diariamente y varias veces al día, los ejercicios de psicomeditación que creímos conveniente en ese momento (las técnicas están todas incluidas en el Capítulo 6 del libro).
Algunas técnicas utilizadas fueron los ejercicios de respiración, meditación del testigo perceptual u observador y silencio interior, visualización en la energía cósmica y en cualidades positivas, etc.
En ningún momento Marisú dejó las prácticas meditacionales y, según nuestra observación, la empezamos a ver muy bien. Cambió el estado de ánimo, se le veía muy segura de sí misma, con una gran energía, la que siempre supo irradiar.
Se acercó el día de la operación y estábamos ahí firmes, como pata de mesa. Marisú ya estaba en la sala de operaciones. Durante la espera uno aprovechaba para hacer respiraciones abdominales, tratando de mantener a raya la ansiedad surgiente, típica de situaciones de este tipo. No habían pasado muchos minutos cuando el doctor a cargo de la operación sale del quirófano y me dice que no entendía lo sucedido debido a que la tomografía no coincidía con lo que él había extraído, siendo el tumor mucho menor que el de la imagen. Imagínense ustedes cómo nos sentíamos Viviana y yo; queríamos saltar y gritar de la alegría, pero en ese momento nos contuvimos para hacerlo después, en un lugar más apropiado.
Recuerdo la cara del médico y su gesto diciéndome que el tumor era pequeñísimo y no coincidía con la tomografía. Esto no hizo mas que confirmar lo que ya sabíamos.
Cuando Marisú salió de quirófano la fuimos a visitar a la habitación del sanatorio y le contamos lo sucedido. Sentí una emoción muy grande al ver que mi hermana había conseguido una espectacular remisión, motivo por el cual el doctor se extrañara del tamaño del tumor hallado.
Actualmente, Marisú es psicóloga social y tiene un excelente entrenamiento en psicomeditación, ayuda a mucha gente propiciando la utilización de su mente para mejorar su salud psicosomática.
Como pueden apreciar, era una historia muy particular que puede servir a muchísimas personas.
Es obvio que si nos pusiéramos a nombrar los casos donde la psicomeditación fue una verdadera aliada en el proceso autocurativo, nos extenderíamos por muchas páginas más.
La psicomeditación abre caminos que van más allá de lo corporal y mental. Permite trascender las fronteras del ego, para acceder a un estado de conciencia superior.
Particularmente siento que la psicomeditación es como una especie de llave, que permite abrir una gran puerta que conduce a sitios por los que hasta ahora no hemos transitado. Y esos lugares generan tanta influencia en nosotros que cuando volvemos de ahí ya no somos los mismos, algo en nosotros ha cambiado.
Es obvio que todo cambia, y esto muy bien lo señalaba ya hace más de dos mil quinientos años el sabio Heráclito cuando decía: “No se puede entrar dos veces al mismo río”. Con esto nos estaba diciendo que el río ya había cambiado, en realidad no sólo el río había cambiado, sino que nosotros también lo habíamos hecho.
No resulta muy fácil a veces poder transmitir lo que se siente, se piensa, se imagina, se deja de pensar o se deja de imaginar en la psicomeditación, debido a que es una vivencia inefable; es decir, que no puede ser puesta en palabras. Pero, a su vez, pienso que las palabras son un medio para poder expresar algo de lo que ha sucedido en nuestra experiencia psicomeditativa.
Mi idea personal tiende a profundizar en el autoconocimiento. Ya lo decía el gran sabio de la antigua Grecia, Sócrates: “Conócete a ti mismo”. Es por eso que a medida que permanezcamos en diferentes lugares de nuestro interior, se irá produciendo otra manera de percibir, y también de pensar y de sentir.
Si con nuestros pensamientos construimos al mundo, con los mismos también lo destruimos.
En el Dhammapada (enseñanzas de Buda) hay un capítulo llamado “El necio”, donde en una de sus partes dice:
“El tonto que sabe que es un tonto
no tiene mucho de tonto;
mas el tonto que se cree un sabio
realmente está perdido”.
Como ven, estas palabras fueron vertidas hace muchos años por un gran sabio como Buda y fíjense la fuerza que aún poseen.
Mi mensaje puede expresarse en diversas palabras que apuntan a un mismo lugar. Esas serían: conocerse, darse cuenta, estar atentos, recordarse, autoobservarse, tomar conciencia y estar presente. Las mismas, convertidas en acción, nos serán de gran ayuda para disolver miedos, angustias, ansiedades, stress, trastornos psicosomáticos, depresiones y demás trastornos psicoemocionales.
Fragmentos del capítulo 5 y 7 del libro Psicomeditación de Roberto Tirigall, editado por el Grupo Editorial Norma, año 2006.
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