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Obsesión por la perfección
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Roberto Tirigall

Roberto Tirigall se graduó como Psicólogo en el año 1991 e hizo su experiencia Clínica en el Hospital Braulio Moyano y José T. Borda, en Argentina, desde 1994 hasta 1999. A partir del 1996 se dedicó a la enseñanza en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Salud Mental y en la Universidad Abierta Interamericana, en la cátedra de Psicología, donde permaneció como profesor hasta el año 2001. Obtuvo su capacitación en Hipnosis Clínica y con posterioridad en las Técnicas de Meditación. La búsqueda de la integración de pensamiento occidental y oriental lo hizo desembocar en lo que hoy denomina PSICOMEDITACION. Actualmente vive en San Juan de Puerto Rico, y dirige talleres, seminarios y conferencias.

 
Por Roberto Tirigall
Publicado en 03/19/2007
 

Los que tienen el afán de perfección están excesivamente atentos a los detalles.


FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA PERIODISTICA

Rosa Escribano del diario Primera Hora entrevistó en marzo de 2007 a Roberto Tirigall, escritor, psicólogo y conferenciante internacional acerca de la obsesión por la perfección.
El psicólogo Roberto Tirigall explica que “la persona perfeccionista o minuciosa es, precisamente, la que quiere que todo esté en un estado de perfección buscando el más minúsculo detalle”.
Según añade, este tipo de persona “se queda en la falla y la generaliza a la vez. No importa el área, siempre busca el error, el defecto”. Por el contrario, “una persona que no es perfeccionista puede ser consciente de la falta, pero no se centra en el detalle”.
Por otro lado,  entiende que “la búsqueda de perfección tiene que ver con el deseo de alcanzar la felicidad, de tener tranquilidad”. Sin embargo, “si observamos profundamente, nos daremos cuenta de que dicha felicidad no siempre aparece”.
Tirigall menciona que vivir con alguien extremadamente ordenado puede tornarse conflictivo. “Llega el momento en que la persona perfeccionista no tolera que su pareja ponga algo fuera de lugar, así que comienzan los reclamos, las diferencias y, a veces, hasta las agresiones”.
El psicólogo resalta que no se trata de hacer a un lado la idea de superación o de ser ordenado. “Considero que es importante el orden en la vida, la higiene, comer saludablemente. El problema es cuando se cae en los excesos, o cuando sientes angustia porque ves un papel fuera de lugar”. 
También nos dice que “el que busca el camino de la perfección sigue el camino de lo imposible”. Es importante que entienda “que es normal equivocarse”. Por eso aconseja buscar ayuda profesional “si la persona está atada al perfeccionismo. Si se angustia y se siente mal de no lograr lo que se propone. O si se siente obligada a hacerlo para sentirse bien”. 
Algunas sugerencias que propone Tirigall para romper con esa obsesión por el perfeccionismo.
Abrirse a lo desconocido y experimentar lo nuevo
“La mente no quiere salir de lo conocido porque esto le ayuda a sentirse segura”. Sin embargo, sugiere que comprendamos que “es muy probable que cometamos algunos errores y que tengamos inseguridades. El aprendizaje se basa en la audacia de explorar lo bueno abandonando o dejando el territorio de lo conocido.

Armonizar con la incertidumbre
Puesto que el perfeccionista está muy vinculado con la seguridad de lo que conoce, la incertidumbre le da inseguridad. Pasa por alto que ésta puede ser vista como riesgo, pero, también, como una oportunidad para superarse. Entender que de la verdadera aceptación de los hechos, es posible que surja un estado de armonía que nos conduzca a la felicidad”.

Comenzar con la modificación de hábitos
Resulta de gran ayuda “empezar a hacer cosas nuevas como ir a lugares distintos, estudiar una nueva carrera o aprender un idioma”, enumera a modo de ejemplo.

Disfrutar el momento presente
“Disfrutar el aquí y el ahora porque siempre van a haber cosas pendientes e imperfectas”. “Buscar mejorarme sabiendo que soy imperfecto y que la perfección no me da felicidad".

Aprender a seleccionar pensamientos

 “Nuestra mente es una gran vendedora y nosotros las personas que le compramos de forma irrestricta”. Pero es necesario que aprendamos a manejar este comportamiento. “Si nos quiere vender la idea de perfección, no se la vamos a comprar. Tenemos que tener una actitud de selección ante los pensamientos que nos quiere hacer creer”.